El tabaquismo.
El consumo de tabaco acorta la vida puesto que produce graves enfermedades, entre ellas, la más popular es el cáncer de pulmón. La finalidad de este artículo no nace en examinar por qué un individuo comienza a fumar o analizar la tasa de mortalidad producida por el consumo del tabaco ni tampoco los efectos que produce en el organismo el consumo de tabaco, lo que vamos a tener en cuenta es el consumo de tabaco en relación a lo que dicho consumo produce en el Estado. A priori, puede parecer que el tabaquismo no produce ningún efecto sobre el Estado y que solo produce efectos negativos sobre en el individuo a causa de satisfacer su deseo de fumarse un cigarrillo, pero la realidad no es así. El Gobierno obtiene altos beneficios gracias a los fumadores, un ejemplo de ello podemos encontrarlo en el Estado Checo donde la tabaquera Philip Morris ahorró 1.227 dólares al Estado, pues es la cantidad que obtenía el Estado por cada muerte fruto del consumo del tabaco. Se podría decir que los muertos por cáncer son un chollo fantástico por dos causas principales: la primera, suponen un ahorro en pensiones, residencias y atención sanitaria. La segunda, el Gobierno recibe una gran cantidad de dinero que deriva del tabaco, pues en su precio se incluyen impuestos. Por ello, cuando se avecina una crisis económica o se está sumergido en una de ellas, una de las primeras acciones que sufre el individuo fumador es la subida del precio del tabaco. Además, es una apuesta muy segura, una persona fumadora seguirá fumando, aunque exista una crisis económica porque su cuerpo seguirá demandando ese subidón de nicotina, el cuerpo no deja de querer responder a esos estímulos de satisfacer el placer por muchas crisis económicas que existan. La adicción supera a la razón, aunque sea perjudicial para la salud.
¿Cuál es el dilema que se nos plantea?
El dilema responde a la fórmula de que el Estado se fundamenta en una ética cuyo razonamiento moral se mueve por los costes y beneficios del bienestar social, esto quiere decir lo siguiente: es un hecho terrorífico que una persona muera a causa del cáncer producido por fumar tabaco, pero no vamos a erradicar el consumo del tabaco porque dicho consumo ahorra dinero al Estado y, dicho dinero puede ser invertido en individuos que no se han visto en la necesidad de desafiar a la muerte por satisfacer un vicio. Esta visión moral va acompañada de unos valores éticos que son de carácter monetario, la muerte de personas es algo malo, pero es útil para el Estado, que sea útil para el bien común supone que los beneficios sean superiores a los costes, se crea así un discurso político que promulga que lo correcto es lo mejor para el bienestar social. aun cuando ese bienestar sea alcanzado mediante el sufrimiento de una pequeña minoría. Esta teoría defiende y reafirma su legitimidad en la idea de que el ser humano se mueve en los parámetros de la felicidad y la angustia, esto es cierto, a todos nos gusta más aquello que nos produce felicidad que dolor. Pero, se equivoca en la obtención de la felicidad. Alcanzar la felicidad no debe basarse en destruir la dignidad humana. Los hombres por ser seres racionales debemos superar nuestra voluntad, entendiendo por voluntad nuestro deseo de satisfacer nuestras pasiones, porque el hecho de satisfacer nuestros deseos y que estos nos produzcan bienestar no quiere decir que nuestras acciones para alcanzar dicho fin sean buenas, correctas o justas.
El fin, puede justificar los medios, pero los medios no tienen por qué ser buenos. Las malas acciones puede tener un fin bueno y viceversa.

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